Vendo mi voto

Por Joaquín Puerta
Publicado en el nº233 de la revista Círculo de Opiníón
Siempre me he preguntado por qué tanta gente quiere ser político, por qué tanta gente anhela alcanzar una alcaldía, concejalía o ministerio.

Si lo miras bien, el puesto no es muy atractivo, es un trabajo alquilado al que se accede por una oposición muy particular, el contrato no es indefinido, sino temporal, el sueldo no es muy alto, si lo comparamos con puestos de similar responsabilidad en la empresa privada y sobre todo, son cargos que están constantemente observados con lupa y sujetos a continuos ataques principalmente por aquellos que lo envidian.

En países con más tradición y experiencia democrática que el nuestro las motivaciones están claras, los políticos han de ser gente con una probada trayectoria en la gestión de recursos privados que buscan en la política un reconocimiento público sirviendo a su país.

Sin embargo, la gran mayoría de nuestros políticos simplemente buscan un puesto de trabajo que les permita vivir, un puesto de cierta relevancia y renombre que enmascare su mediocridad.

Votamos a un político por lo que dice, no por lo que hace, por su discurso ideológico caducado, no por su gestión eficiente de tus recursos. Lo lamentable es que la táctica funciona.

Vendo mi voto a quien realmente garantice una gestión honesta, buena o mala, pero sincera, sin mentiras ni excusas, a quien traiga un curriculum probado, un prestigio ya forjado, a quien se juegue algo suyo valioso, a quien traiga un aval, lo ponga sobre la mesa a nuestra disposición y que los ciudadanos podamos ejecutarlo si no cumple con lo prometido.

Vendo mi voto a quien antes de gestionar lo de los demás, haya gestionado adecuadamente lo suyo. De este modo sabré, que lo único que busca es un reconocimiento poniendo en juego su prestigio ganado a pulso en otro ámbito que no sea el público. Sabré entonces que no necesita vivir de los demás, que no va a estar chupando del bote, que no se va a subir a un coche oficial, a nuestro coche, a mi coche, porque no tiene otra forma de alcanzar ese tipo de privilegios.

Sólo si tienes lo que pido y estás dispuesto a pagar el precio, ven a comprar mi voto.

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