rossita


LO QUE NO ME HE ATREVIDO A ESCRIBIR SOBRE ALFONSO


Se había casado por inercia, sucedió nueve años atrás, el verdadero amor siempre fue su empresa y con aquella mujer simplemente estaba cómodo, pero no enamorado. Casarse era lo que tocaba, la edad, la presión de la familia, el ejemplo de los amigos y cuando ella se lo propuso, tampoco supo decir que no.

Con una boda en esas circunstancias las cosas sólo pueden ir a peor. Durante los primeros años vivieron una vida social muy ajetreada, continuos viajes, salidas cenas, eventos, pero a Alfonso todo eso le sobraba, quería dedicarse de lleno a sus negocios, centrarse en su vocación y cortar aquella locura de "vida happy" que no casaba con su personalidad y prometía arruinar su bolsillo.

Pero salir de la rueda no era nada fácil, ella necesitaba esa vorágine para llenar su vacío hasta un punto patológico. Él nunca supo pararle los pies, las veces que lo intentó o que simplemente los planes no salían como ella los había previsto, comenzaba la pesadilla, noches sin dormir, un humor insoportable, agresiva y ataques de ansiedad que sólo podía paliar con dosis cada vez mayores de pastillas.

A Alonso le daba pena ver cómo su falta de autoestima y el nulo espíritu de lucha le arrastraba al abismo pero, a su vez, cada día iba creciendo el rechazo que había nacido hacia una mujer que prometía arrastrarle también a él a una situación desesperada.

Mientras los negocios fueron bien, Alfonso se refugiaba en su quehacer diario y disfrutaba de la vida durante su jornada laboral, pero a veces, por mucho empeño que le pongas, las cosas se tuercen y la tensión aumenta. Es en ese momento cuando realmente se necesitan las manos tendidas de los que te aprecian y ahí sólo encontró las de su amigo Alejandro a quien le estará profundamente agradecido el resto de sus días.

1T
2T
3T
INGRESOS
534
497
463
APROVISIONAMIENTOS
320
298
278
MARGEN BRUTO
214
199
185
GASTOS GENERALES
160
159
154
EBITDA
53
39
31

Las ventas caían y los ajustes se hacían necesarios, la transparencia con la que Alfonso dirigía su negocio hizo que sus colaboradores rápidamente entendieran la situación, venían tiempos de austeridad y trabajo duro.

Pero en su matrimonio la situación empeoró, la limitación en el gasto no fue bien aceptada, su mujer y las discusiones fueron en aumento. Alfonso se encontraba entre la espada y la pared, entre traicionarse a sí mismo y a gente o convertir lo que un día fue su hogar en un infierno.

Finalmente, el acuerdo no convenció a nadie, pero peor hubiera sido no haberlo alcanzado. Las capitulaciones matrimoniales le dieron a ella la casa y él se quedó con las acciones de la empresa. Trabajaría cada día con la incertidumbre de que cualquier tarde podía encontrarse con las maletas en la puerta, pero eligió adoptar la postura del manso, vivía su vida interior lo mejor que las circunstancias le permitían y por fuera, todo aparentaba normalidad, hacía todo lo que ella le decía, así las cosas funcionaban mejor, al menos eran soportables.

Cada día llegaba más tarde de trabajar, la encontraba durmiendo, sabía que esa no era su vida, sólo una losa que él mismo se había forjado, que poco a poco le había invadido y no había tenido las agallas de dar un puñetazo en la mesa y enderezar. Ahora no había medias tintas o continuaba resignado el resto de su vida o rompía con todo aquello. No tenía donde ir, todos sus ahorros estaban en la empresa. Gobernar sus negocios era duro y satisfactorio, pero gobernar su vida, una pesadilla que navegaba a la deriva.

Las cuentas se estabilizaron, la empresa era rentable, nunca dejó de serlo y la armonía volvió a una empresa donde todos remaban en la misma dirección

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INGRESOS
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497
463
454
459
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APROVISIONAMIENTOS
320
298
278
272
275
278
MARGEN BRUTO
214
199
185
182
183
185
GASTOS GENERALES
160
159
154
142
136
139
EBITDA
53
39
31
40
47
46

Por eso Alejandro, el único que conocía realmente su pesadilla, le convenció para sacarle, aunque sólo por un tiempo de aquello, de llevárselo de vacaciones, a alejarle para poder despejar la mente y pensar.

Así que, cuando vio a Rossita por primera vez no sólo vio una mujer radiante y hermosa cargada de sensualidad, se vio a sí mismo, enamorado, con la fuerza necesaria para derribar cualquier obstáculo, se vio al hombre que debería ser, alegre y apasionado, colmando su necesidad de entregarse a los demás, levantándose cada mañana de un salto dispuesto a comerse el mundo, a agradar a todo el que cruzara en su camino.

En un instante, la mente se le abrió, se reconoció a sí mismo de arriba abajo, ese era él, llevaba años intentando sacarlo y no lo dudó un solo momento, miró al frente y olvidó el pasado, acababa de tomar la decisión más importante de su vida.

Joaquín Puerta


Foto. R. Lobo

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